lunes, 25 de julio de 2016

Gracias por la invitación, pero SÍ.

No suelo hacer declaraciones abiertas sobre mi opinión o posición política, ni me gusta participar en discusiones sobre este tema. Y no lo hago por "indiferencia". Debo confesar que no lo hago porque soy una cobarde y no me gusta generar conflictos con la gente. Así que, si mi opinión se presta para enfrentamientos con quienes me rodean (y más si se trata de familia o amigos), prefiero no hacerla pública.

Escribo esto quizá en un tono desesperado, porque me cansé de la falta de respeto y agresión que he recibido en las últimas semanas. También me cansé de ver la falta de información de la gente, de escuchar y leer tantas opiniones basadas en suposiciones de otros y no en argumentos propios.

Agradezco todas las invitaciones que amigos y familiares me han hecho para votar por el NO al proceso de paz en Colombia. A continuación, mi respuesta a ellos y a todos los colombianos que tienen su misma posición:

¿Y cuál es la solución? ¿Matarlos a todos? ¿Que todos vayan a prisión? No hay espacio en las cárceles para meter a tantos delincuentes (ni durante el gobierno de Santos, ni en el de Uribe, ni en ningún otro gobierno anterior). Ustedes tienen razón en muchas cosas y comparto muchas de sus preocupaciones pero:

1. Que se firme la paz no implica que Colombia se convierta en un país socialista. ¿Desde cuándo 'paz' es sinónimo de 'socialismo'?

2. Que a esos delincuentes (sí, son delincuentes, eso lo sabemos todos) se les de la posibilidad de participar en política no implica que el pueblo los vaya a elegir. Afortunadamente vivimos en una democracia y el pueblo es quien decide quién gobierna. Candidatos puede haber muchos, pero la decisión final está en manos del pueblo.

3. A quien diga que Santos es socialista, lo invito a que viva en Cuba al menos un mes. Pero no en el Meliá de Varadero sino en la Cuba real, con los cubanos reales (no esos que supuestamente viven bailando salsa en la calle, fumando habano y tomando ron), para que vivan en carne propia el socialismo y puedan obtener argumentos para poder comparar y juzgar.

4. El proceso de paz tiene muchos contras, pero la guerra tiene aún más. ¿Acaso se sienten muy cómodos con tantas vidas inocentes apagadas, tanta sangre derramada, tanto sufrimiento? Tal vez para nosotros es muy fácil opinar porque vivimos aislados de esa realidad en nuestras grandes ciudades. Pero si las víctimas directas del conflicto apoyan el proceso y añoran la firma del acuerdo final, ¿por qué no hemos de apoyarlo nosotros? Si ellos pueden perdonar, ¿por qué nosotros no?

No sé ustedes, pero yo (mujer muy capitalista) estoy cansada de esta guerra. Yo nací en esta guerra y siempre he soñado con ver a mi país en paz antes de dejar este mundo. Siempre lo vi como una posibilidad muy remota, un sueño inalcanzable. Pero ahora la oportunidad de que ese sueño se cumpla está en mis manos y no la pienso desaprovechar. No pienso pasar la vergüenza de decirle a mis hijos que en mis manos estuvo la posibilidad de terminar la guerra pero voté por continuar en ella. Muchas gracias por la invitación amigos, familia y demás compatriotas, pero yo espero poder contarles a mis hijos con orgullo que gracias a mi voto cesó la horrible noche. Yo sí espero con ansias el primer día de mi vida en paz.

No va a ser fácil, pero seguramente unidos vamos a hacer las cosas mejor. De todas formas, todos somos libres de votar Sí o NO. Sólo les pido que antes de votar, se tomen el tiempo para informarse bien acerca del acuerdo y no tomen una decisión basados en suposiciones y chismes (pueden encontrar toda la información en este link). Lean la información oficial con sus propios ojos y tomen su propia decisión.


Catalina Suarez Gomez, 29 años soñando con la paz.

PDT: Dejé habilitados los comentarios en este post. Sólo les pido un favor: si quieren opinar, háganlo de una forma respetuosa, independientemente de su posición frente al acuerdo. No quiero seguir recibiendo agresiones y mucho menos en este que es mi espacio de opinión personal. Gracias.

martes, 3 de mayo de 2016

Un año sin ti...

Hace un año decidiste dejar este mundo. Hace un año dejaste un vacío en mi corazón. Hace un año decidiste que no querías continuar y terminaste con todo. Hace un año sentiste que no podías enfrentar más tus problemas y decidiste simplemente silenciarlos. Esos problemas, tan grandes, que no quisiste compartir. No quisiste poner esa carga en hombros de otro. No quisiste buscar mi hombro, cuando sabías que siempre estaba dispuesto a recibir tu cabeza y tus lágrimas, de ser necesario. Sabías que podías contar conmigo, pero por alguna razón no lo hiciste. 

No dejo de preguntarme cada día qué hubiera pasado si lo hubiese sabido. ¿Hubiese podido evitar que te fueras? ¿Hubiera servido mi consejo? O tal vez, de todas formas hubieras tomado la misma decisión y yo sentiría aún más culpa por haberlo sabido y no haber podido evitarlo. ¿Sería eso lo que querías evitar? ¿Sabías que de todas formas me causarías dolor, pero quisiste hacerlo un poco menos insoportable?

De nada me sirve seguir preguntándome tantas cosas que quizá nunca tendrán respuesta. Sólo me queda acostumbrarme a tu ausencia y al vacío en mi pecho. A pesar de que las lágrimas se han secado, ese vacío aún duele y no lo logro cerrar. Esa herida no cicatriza y no sé si algún día lo hará. 

Intento pensar en los lindos recuerdos, en los momentos compartidos, en las risas al viento, en los ratos de escuchar metal juntas mientras estudiábamos, en los desayunos, en las tardes de lluvia horneando pan, en los domingos de Subway, en las noches de TWD, en las pizzas, los sábados de sushi, viernes de empanadas, en los momentos de sentarnos a quejarnos de todo y hablar mal de todos, en las conversaciones sobre el cuidado de las plantas, en los ratos de ponernos a armar y desarmar cosas, en las tardes de tereré en el patio, los almuerzos en el patio tiradas en mi mantel de picnic, en lo feliz que te ponías cuando te traía comida de Colombia o te cocinaba arepas con hogao... En tantos momentos vividos y que esperaba seguir compartiendo contigo...

Intento pensar en todo eso e ignorar que te fuiste, y tratar de engañar a mi corazón diciéndole que simplemente estás lejos y algún día te volveré a ver. Pero es imposible engañarme y en realidad no sé qué hay más allá de la muerte. Quisiera pensar que sí te volveré a ver y volveremos a reír juntas. Quiero pensar que así será, y ese pensamiento es el que me permite seguir adelante. Saber que no fue un "hasta nunca", sino un "allá te espero".

Hasta siempre, Eri.

Tu amiga,
Catalina.


martes, 5 de mayo de 2015

Eri

El adiós que no quiero dar...

Hoy al despertar sentí un profundo dolor en mi pecho. Un profundo dolor, tan profundo, que más bien parecía vacío. Un doloroso vacío. Mis ojos estaban cansados y mi respiración profunda. Con cada inspiración, que más bien parecía suspiro, sentía cómo el aire entraba lentamente a mis pulmones y dolía. Dolía hasta lo más profundo de mi alma. Así me levanté, después de todo un día de llanto, con la esperanza de que todo fuese una pesadilla. Pero en pocos segundos fui consciente de que había sido real. 

Es así como empezó mi primer día sin ti, mi amiga sonriente y de carácter fuerte como roca, que disfrutaba de la vida como si fuera su mejor obra de arte. Aquel arte que con tus manos construías cada día, y que todos a tu alrededor admirábamos. Tenías manos prodigiosas, que sólo podían dibujar y crear obras perfectas. 

No puedo sacarte de mi cabeza y no logro entender lo que pasaba por la tuya en el momento en que tomaste la decisión más radical que hayas tomado en tu corta vida. No lo entiendo y nunca lo entenderé. Y tampoco entenderé por qué no me buscaste. Sabías que podías contar conmigo siempre, para lo que fuera. Tú sabías que podías llamarme y yo saldría corriendo a buscarte, a la hora que fuera. Tú sabías que podías llorar en mi hombro, por el motivo que fuera. Pero no lo hiciste... No me buscaste ni me llamaste. Nunca supe lo que estabas sintiendo. Nadie lo sabía. Sólo tú conocías el sufrimiento por el que pasabas y no quisiste compartirlo con nadie. Esa fue tu decisión, pero jamás la entenderé.

No sé si este vacío algún día deje de doler. Sólo sé que siempre permanecerá vacío. No sé cuánto durarán las noches como la de anoche, en las que el sueño y el cansancio no pudieron vencer a la tristeza. No sé si algún día sabremos lo que pasó. No sé si algún día lo entenderé. No sé. Tengo tantas preguntas y tú me dejaste tan pocas respuestas...

No sé si fue un acto egoísta o cobarde, o quizá desesperado. No tengo ningún derecho a juzgarte. Sólo espero que hayas encontrado el descanso que buscabas. Sólo me queda rogarle a Dios para que le permita a tu alma descansar en paz. Sólo espero que algún día mi corazón destrozado pueda sanar. 

Nunca te lo dije, pero te quiero, amiga. Nunca te irás de mi corazón. Nunca te fuiste.



miércoles, 11 de marzo de 2015

El fútbol no es sólo piernas

A pesar de que el fútbol es una de las dos cosas que más amo en la vida, nunca me he atrevido a escribir un post sobre esto por miedo a las respuestas machistas y petulantes, que nunca faltan cuando una mujer da su opinión sobre el tema. Pero hoy he decidido romper el silencio porque existe un asunto muy importante sobre el cual no quiero callar más. Un asunto que, como colombiana y amante del fútbol, me afecta y me duele enormemente. Este asunto tiene nombre y apellido: Radamel Falcao García.

Este nombre, en menos de un año, pasó de ser símbolo de orgullo, esperanza, alegría y respeto, a ser símbolo de burla y humillación. Pero no precisamente burla y humillación hacia nosotros, quienes lo admiramos, sino hacia él mismo: un valiosísimo jugador de 29 años, quien en el ápice de su carrera tuvo la mala suerte de sufrir una lesión que significó el declive de una gran racha de éxito y triunfos.

Y no voy a hablar de tecnicismos, hoy sólo quiero mostrar mi inconformidad y desprecio por aquellas personas que han puesto en el camino de Falcao cuanta piedra pueden poner para que siga tropezando. Y sí, hablo de personas, y sobre todo, de medios de comunicación. Porque, para la información de quienes jamás han tocado un balón de fútbol en su vida y aún así tienen el descaro de opinar, el fútbol no es sólo piernas, también es mente y corazón. Y si uno de estos tres factores no funciona, los demás tampoco.

Es increíble que la gente creyera que después de una lesión de semejante magnitud (rotura del ligamento cruzado anterior),  Falcao podría estar en forma en unos pocos meses. Una lesión de este tipo implica una larga recuperación. Si te exiges más de lo debido, se podría convertir en una lesión crónica. Dejando de lado el hecho de que no se le podía exigir a Falcao dar el 100% debido a su lesión, el delantero colombiano fue fichado por un equipo cuyo DT, desde un principio, no puso un mínimo de confianza en él. Llega a un equipo nuevo recuperándose de una grave lesión, y desde un principio tiene que mendigar la confianza de Van Gaal... Además, recordemos que esta lesión también significó para Falcao un gran golpe emocional, ya que le quitó la posibilidad de jugar el que sería su primer (y tal vez único) mundial.

Aún así, con toda esta presión encima, Falcao continúa con su recuperación. Pero para volver a estar en forma, no sólo se necesita terapia. También se necesita jugar. ¿Es posible recuperar su estado calentando banca durante 70 minutos de un partido? Yo pienso que no. Pero al parecer, para Van Gaal, Falcao no es merecedor de jugar con su equipo y su recuperación no es un asunto de su incumbencia. Lesiones así han sido sufridas por grandes jugadores, que se han podido recuperar lenta pero satisfactoriamente, porque han tenido la fuerza mental suficiente y sobre todo, el apoyo incondicional del cuerpo técnico de sus respectivos equipos. Y no digo que Falcao no sea fuerte mentalmente. De hecho, pienso que es demasiado fuerte, no debe ser nada fácil soportar tanta presión.

Te lesionas, te pierdes el mundial de tu vida después de haber sido el artífice de la clasificación de tu selección (que hacía 16 años no iba a un mundial), tienes una larga recuperación, tu nuevo DT no te permite jugar, los medios te critican y no te dejan en paz... Pero esto no termina ahí. Para darle la "oportunidad" de jugar a Falcao y acumular minutos de juego (o mejor, justificar su sueldo), se les ocurre la grandiosa idea de ponerlo a jugar con el equipo Sub-21. Como si ya no hubiera sufrido suficientes humillaciones, lo ponen a jugar con un equipo al que tranquilamente podría entrenar. Es como si después de estar haciendo mi doctorado me devolvieran a la primaria... Todo por el capricho de un técnico que desde un principio mostró su desacuerdo con la presencia de Falcao en el equipo y que jamás le dará la oportunidad de demostrarle lo equivocado que está. Y al menos, esto no ocurrirá mientras Falcao siga allí.

Quizá la lesión del 22 de Enero de 2014 podría ser el peor golpe de suerte que haya sufrido Falcao durante su carrera. Pero para mí, el peor golpe ha sido el no haber tenido el apoyo de un cuerpo técnico que confíe en él, ni de nadie a su alrededor. Una herida no sana a punta de golpes. Un ser humano no logra salir de una crisis a punta de ataques y críticas. Y si eso es lo que seguirá recibiendo Falcao mientras esté en el Manchester United, pues lo mejor que le puede pasar es irse de ahí, sea cual sea el nivel del equipo al que vaya. Puede que el Manchester United sea uno de los mejores equipos del mundo, pero es preferible estar en un equipo chico que te de alas para demostrar quién eres, y no ser simplemente parte de la utilería del más grande.